En el programa comunitario de política y
actuación en materia de medio ambiente y desarrollo
sostenible del año 1993 (V Programa), los residuos
de aparatos eléctricos y electrónicos
(RAEE) ya se mencionaban como uno de los flujos de
residuos prioritarios que se tenían que regular,
para aplicar principios de prevención, valorización
y eliminación segura.
En este sentido, el Parlamento Europeo, en su resolución
de 14 de noviembre de 1996, encargó a la Comisión
presentar propuestas de directivas sobre diferentes
flujos de residuos prioritarios, incluidos los residuos
de aparatos eléctricos y electrónicos.
Una vez aprobadas las directivas europeas 2002/95/CE
y 2002/96/CE sobre los RAEE y sobre la restricción
para utilizar ciertas sustancias peligrosas en la
fabricación de aparatos eléctricos y
electrónicos, el Estado español, mediante
el Real Decreto 208/2005, de 25 de febrero, sobre
aparatos eléctricos y electrónicos y
la gestión de sus residuos, ha trasladado ambas
directivas al derecho estatal.
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